Borat

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La foto que encabeza el artículo debería ayudaros a haceros una idea de lo que encontraréis en Borat: El Aprendizaje Cultural de América Según Borat Para la Gloriosa Nación de Kazajistan, humor absurdo y más basto que un bocadillo de chapas. Esta película no está hecha para todo el mundo. Si no te importa asistir a una retahíla de bromas tan divertidas como de mal gusto acomódate en tu sillón porque vas a disfrutar. Si por el contrario, eres de los que prefiere un tipo de humor más fino e inofensivo, más te vale huir del personaje creado por Sacha Baron Cohen.

Una historia peculiar

Borat es un famoso presentador kazajo que viaja a América acompañado de su inseparable productor para empaparse de la cultura del país más poderoso del mundo. Al poco de llegar descubre en la televisión al amor de su vida: Pamela Anderson. Ni corto ni perezoso inicia un viaje que le llevará a visitar varios estados mientras sigue la pista de su ansiada presa.

En este periplo conocerá a varias personas que le ayudarán a descubrir aspectos tan fascinantes de la cultura americana para un kazajo  como el voto femenino, la igualdad de sexos, la buena educación, los rodeos, etc. Lamentablemente su cultura es tan diferente que muchas veces se verá envuelto en situaciones más que comprometidas.

Contada de una forma muy original

Ésta no es una película al uso ya que a las escenas “normales” se unen al verdadero alma del film: las entrevistas con cámara oculta en las que Cohen, encarnando magistralmente a Borat, llegará a forzar situaciones realmente surrealistas. La idea es poner de manifiesto varias de las contradicciones que caracterizan a los americanos, pero muchas veces da la sensación de que Cohen hace lo que hace con la única idea de crear el gag más absurdo y desagradable posible.

Estas escenas se mezclan con otras rodadas para dar coherencia al producto. Lejos de quedar como un mero collage de sketches y escenas grabadas, la película tiene un desarrollo bastante lógico dentro, claro está, del surrealista mundo creado por Cohen. Y este mundo es uno de los grandes valores del film. Conoceremos el país, la familia, las creencias y los hobbies de Borat. El personaje está tan trabajado que a veces da la sensación de que podría llegar a ser real.

Todo lo que le rodea se ha creado pensando en el tópico establecido de los países islamizados que formaron parte de la URSS. Su aspecto (bigote y pelo rizado), su indumentaria (con traje, como le corresponde a un embajador del país) y aspectos de su personalidad como su antisemitismo y su machismo, son tan extremos que sorprende que la gente llegase a creerlos. Y ahí está el punto clave de la película, las bromas son tan sorprendentes porque la gente, de verdad, creía que estaba hablando con una persona real.

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Una colección antológica de cámaras ocultas

El verdadero punto fuerte de la película y por el que obtuvo tantos premios (Globo de Oro incluido) está en estas cámaras ocultas. Las hay de todos los tipos y colores: desde inofensivas que sólo buscan arrancar una carcajada, hasta otras que ponen de manifiesto los males endémicos de EEUU.

Hay dos que me gustaron especialmente. En una Borat llega a Nueva York e intenta abrazar y besar a la gente para presentarse. Obviamente habrán seleccionado los casos más extremos pero me sorprende la reacción de algunos. Lejos de limitarse a apartarse como supongo haríamos en España, muchos pasan al contraataque amenazando al bueno de Borat. ¿Tanto miedo al contacto tienen?

La segunda, que es sin duda la mejor de la película, sucede en un rodeo en la llamada América profunda. En una conversación con uno de los participantes sale a relucir su aspecto islámico. Esto es bastante incómodo para su interlocutor, tanto que le sugiere que cambie un poco su estilo para no parecer “tan árabe”.

Tras esto Borat sale a la pista para homenajear a los asistentes mediante una fusión entre la música del himno americano y la imaginaria letra del kazajo. Antes de esto hace un discurso apoyando la guerra de Irak y “el exterminio de todo hombre, mujer y niño”. La gente se rompe las manos a aplaudir y se desgañita alentando al simpático personaje. Esta actitud no da una idea del nivel de racismo que existe en ciertas partes del país que en teoría está llamado a ser el adalid de la libertad y paz mundial (con presidente galardonado con Premio Nobel incluido).

Lamentablemente otras bromas están demasiado pasadas de tuerca. A mí me hicieron gracia pero en otros casos acabaran con la paciencia del espectador. Una pena ya que si todas se hubieran trabajado tanto como las que acabo de enumerar, la película sería un auténtico imprescindible.

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Veredicto

He de reconocer que me ha gustado bastante. No es la primera persona que se dedica a hacer bromas tan bestias (la antológica entrevista de Martes y 13 a Madonna supera a bastantes sketches de Borat) pero la idea de construir una película, más o menos coherente, a base de cámaras ocultas es simplemente genial. El resultado es más que satisfactorio ya que, aparte de mantener el hilo narrativo, las bromas están bastante bien encajadas en el guión.

Ni todas son igual de buenas ni todas tienen el mismo nivel de originalidad, pero algunas han entrado directamente al Top 10 de gamberradas televisivas. Si unimos esto a la durísima crítica que se hace a algunos aspectos del modo de vida americano obtenemos un producto realmente interesante.

Lo mejor

  • Lo mucho que se ha cuidado el personaje.
  • Algunas bromas, como la del rodeo, son realmente antológicas.

Lo peor

  • A veces Cohen pasa de ser un cómico a ser un animal sin escrúpulos que únicamente busca el morbo.


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