De Madrid a Tokyo

Tras ahorrar durante varios meses, elegir la ruta y preparar el viaje lo único que queda antes de recorrer los templos de Kyoto y las populosas calles de Akihabara es… ¡volar a Tokyo!
Lo primero es lo primero, armaos de paciencia. Gastaréis 24 horas de vuestra vida recorriendo interminables pasillos, esperando en atestadas salas y sentados en un asiento que empieza siendo muy cómodo y se acaba convirtiendo, tras 12 horas de vuelo, en un auténtico potro de tortura. Pero sarna con gusto no pica así que disfrutad de vuestro viaje y aprovechad para leer aquel libro para el que nunca habéis sacado tiempo, El Quijote por ejemplo.
El vuelo a Frankfurt no fue nada extraordinario. Del trabajo fui directo a la impresionante T4 de Barajas (confieso autentica pasión por esa estructura) donde me esperaban las maletas y el avión que nos llevaría a uno de los aeropuertos más grandes y transitados del mundo: Frankfurt. Realmente ahí fue donde comenzó la aventura.

El avión a Tokyo salía hora y media tras nuestra llegada a Frankfurt por lo que pensábamos que tendríamos tiempo para aburrirnos en la sala de embarque. ¡Qué equivocados estábamos! Realmente no sé si el aeropuerto es muy grande o participamos en algún tipo de experimento social consistente en obligar a la gente a recorrer decenas de pasillos, el caso es que desde que hice el camino de Santiago no recuerdo haber andado tanto (bueno, quizás exagero un poco pero creo que os hacéis una idea). Dimos más vueltas que los pobres protones del CERN.

Justo cuando estábamos a punto de desfallecer llegamos a la zona de embarque donde anunciaban nuestro vuelo en un panel sacado de una película de los años 40. En vez de ser electrónico estaba hecho de piezas móviles. Con el dinero que se gastan en mantenimiento de pasillos no me extraña que no tengan presupuesto para renovar este tipo de dispositivos…

Tuvimos mucha suerte ya que, a pesar de volar con Lufthansa, nuestro vuelo a Tokyo estaba operado por la compañía nipona ANA (All Nippon Airways). No quiero desmerecer el trato del personal de vuelo del resto de empresas, pero no hay ninguna tripulación que se pueda comparar a las de esta operadora. Al fin y al cabo la educación y el respeto son actitudes obligatorias en la sociedad nipona así que no os extrañe que os traten como reyes incluso volando en clase turista.
Para que os hagáis una idea. Por la noche (con las luces apagadas) el personal, en vez de esperar a que les llames molestando así a tus compañeros de asiento, van caminando en silencio y de espaldas (para ver la cara a la gente) de un lado al otro del avión con jarras de agua, té, etc. Si quieres algo no tienes más que hacer un pequeño gesto para que, con todo el cuidado del mundo, te sirvan. Si alguien se ha dormido con un pie fuera de su sitio, en vez de despertarle, ¡le mueven el pie con toda la delicadeza del mundo! La verdad es que me arrepiento de haber dormido tanto, el show era espectacular.

El avión era una pasada. Amplio, cómodo y lleno de pijadas. Basta decir que todos teníamos nuestra televisión individual con mando donde podíamos ver programas, videoclips musicales, películas y jugar a videojuegos simplones. Vale, en el mejor de los casos podías verlo subtitulado en inglés, pero menos da una piedra.
Una cosa que tampoco conocía era el canal “cámara exterior”. Como su nombre indica es una cámara situada en la panza del avión que apunta hacia abajo. No tenía mucha resolución y la mayor parte del tiempo se veían nubes, pero aún así en ciertos momentos podían verse caminos, poblaciones o montañas. Curioso.

Ya en el avión empezamos a experimentar con la cocina japonesa. En cada una de las comidas (cuando viajo tengo la sensación de pasarme la vida comiendo) podíamos elegir entre un menú occidental y otro más adaptado, tanto en ingredientes como en presentación, al gusto nipón. Obviamente mi frikismo extremo de aquellos días me llevó a pedir siempre el segundo.
Hay una cosa que me gusta mucho de esta cocina: puede que no te guste, pero la presentación suele estar tan cuidada y hay tantísimas cosas para probar que, aunque te quedes con hambre, siempre pasarás un rato entretenido. Eso, en un vuelo tan largo como el de Madrid a Tokyo es algo que se agradece mucho.

Una de las primeras cosas que aprendí de los ejecutivos japoneses es que son más alcohólicos que un chaval de 17 adicto al botellón. Con las comidas podías beber todo lo que quisieras así que mi compañero de la izquierda no desaprovechó la oportunidad y probó un poco de cada cosa (cerveza, vino, champagne, etc.) Huelga decir que durmió como un bebé todo el viaje.
Conforme nos acercábamos a Tokyo las horas parecían tener cada vez más minutos. Empezamos a tener dolores en huesos y músculos hasta entonces desconocidos, el asiento parecía haberse llenado de chinchetas y ya ni me hacía la gracia el sueño etílico de mi compañero. Pero toda tortura tiene un final y tras 12 horas de vuelo alcanzamos, al fin, nuestro destino. Yokoso! Japan.

Recogimos las maletas, fuimos a la oficina de cambio para comprar Yenes y, gracias a la amabilidad del personal de JR, conseguimos comprar un billete para el centro de Tokyo y rellenar los papeles del JR Pass. No me lo podía creer ¡estábamos de vacaciones en Japón!
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El viaje en avión con tantas horas de por medio dan para mucho y para muestra este repor…Me parece mentira que no haya vuelos directos con la cantidad de Japos que visitan nuestro país cada año. Pero bueno, así tiene más sensación de aventura el viajecito =P
Chavala, es que me estoy haciendo un experto en la ciencia de “saca un artículo de debajo de las piedras”.
No hay vuelos directos por limitaciones técnicas. En los aeropuertos españoles no caben los pedazo de bichos necesarios para recorrer el trayecto completo del tirón.
¿Y eso? ¿Cómo que no caben?¿y toda la pasta que se fue en la construcción de la T4 de Madrid y la ampliación de Barcelona?De verdad que ahora estoy aun más indignada >_<
Es que creo que la pista no es lo suficientemente grande para esos aviones. Yo tampoco lo entiendo, ni que fueran naves espaciales
Madre mía!! Pues es vergonzoso que no hayan preparado las pistas para estos “mazacotes” voladores =P