El lado oscuro del fenómeno idol

Moecco, una de las revistas idol de más éxito
El término idol nació en los 90 de mano del columnista Akio Nakamori el cual empezó a llamar chidols a las aspirantes a modelo que en aquel entonces inundaban los medios japoneses. Desde entonces este negocio no ha acabo de crecer y actualmente mueve alrededor de 60 billones de Yenes al año. Hace unos días el diario electrónico JapanToday colgó un interesante artículo sobre el lado oscuro de este fenómeno que da que pensar.
En él se habla de un evento organizado en el edificio de Ishimaru Soft en Akihabara con motivo de la presentación del último DVD de la idol Mana. Ella tiene 13 años y volvió loca quedándose en bikini a una audiencia compuesta de señores rondando la cincuentena. Creo que esto sería considerado pederastia en la mayoría de los países.
Legalmente, las idols menores de edad no pueden enseñar ni sus pechos ni sus genitales por lo que, para compensar, suelen posar en actitudes más o menos provocativas: con una flauta, chupando un helado, en bikini en la playa, etc. Esta ley, firmada en 1999, se añade a un Protocolo de Naciones Unidas adoptado por Japón en 2002 que prohíbe “cualquier representación de cualquier tipo que implique actividades sexuales protagonizadas por menores”. Ni siquiera el arte, tradicionalmente libre de ataduras morales, se libra de esta prohibición. El problema es que la ley existe, pero ni se cumple ni se intenta hacer cumplir.
Resulta realmente inquietante que un país tan avanzado como Japón ignore un fenómeno que atenta tan claramente contra la infancia. Por un lado están los padres que siguen enviando a sus hijas a concursos, cástines, etc. y por otro, el hecho de que esta tendencia sigue en auge: en el mismo artículo se comenta que la demanda de productos (revistas, DVDs) protagonizados por menores de 15 (U-15) no para de aumentar.
Precisamente una de las pocas cosas que no me gustaron de mi viaje fue darme cuenta de que este fenómeno ni se esconde, ni se considera nocivo. Es algo muy normal ver una estantería de Akihabara repleta de lolicon (cómics pornográficos protagonizados por menores). Obviamente si hay oferta hay demanda…
Da la sensación de que los japoneses son unos pederastas empedernidos, sin embargo, esto contrasta con los datos de denuncias por abusos sexuales recogidos por los organismos oficiales: en el año 2000 se denunciaron 754 casos, una cifra ridícula en comparación con las 89.500 denuncias registradas en EEUU.
Poco a poco van apareciendo voces que, desde distintos países, advierten en contra de este fenómeno: en Noviembre, una reunión internacional organizada en Brasil, declaró a Japón como “La Nación de la Pornografía Infantil”. Resulta paradójico que esta decisión se haya tomado en un país que no está precisamente exento de este tipo de problemas…
La verdad es que no sé qué pensar. El fenómeno idol no me acaba de gustar pero parece claro que las consecuencias no son tan negativas como deberían ser: estadísticamente Japón es uno de los países del mundo más seguros para la infancia.
Creo que no es normal utilizar menores como modelos, pero no entiendo la sociedad japonesa tanto como para tener una opinión definida. Muchas de las voces que se alzan a favor de este fenómeno lo hacen argumentando que, aparte de no hacer daño a nadie (bueno, sicológicamente no sé cómo acabarán) muchos de los productos relacionados son totalmente inofensivos: entrevistas, viajes familiares, etc.
Vosotros qué opináis ¿es algo realmente nocivo o por el contrario encaja bien con la sociedad japonesa?
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La ética y moral (o simplemente el sentido común) debiera de bastar para darse cuenta de que este fenómeno roza PELIGROSAMENTE uno de los peores delitos, como lo es el abuso sexual a menores o pederastia, enmascarándose en pornografía infantil en los manga o simplemente en la insinuación en las poses de l@s modelos adolescentes…
Una vez más comprobamos que hay trampa para la ley, y amparándose en interpretaciones de la misma o en vacíos argumentales, lo cierto es que estas publicaciones están en la calle, a la vista y alcance del público general sin que las autoridades niponas parezcan poner mucho empeño en hacerlas desaparecer…
Personalmente, no creo que se trate de que esta práctica “encaje” o no con la sociedad japonesa… sólo que hay cosas que debieran de estar por encima de costumbres, tradición y cultura.
En la India es habitual que las niñas sean casadas con hombres mucho mayores; Tailandia es el “paraíso” de la prostitución infantil; en África se practica la ablación del genital femenino; en Irán, Afganistán aún se aplica la lapidación… y así, podríamos enumerar un montón de ejemplos a los que podríamos dar una “explicación socio-cultural”, pero no por ello dejan de ser terroríficos y el camino está en hacer fuerza para acabar con todo este tipo de prácticas…
Japón debiera considerar deshacerse de ese tópico incómodo del “viejo verde pervertido”, del “profesor de secundaria salido”, del “acosador del vagón”… Se trata de marcar una línea gruesa que marque claramente el límite.
El tema es, sin duda, peliagudo, incómodo y escandaloso. Su análisis es complejo… pero creo que es necesario que le den un toque de atención y que se tome en serio este problema dentro del país y sus autoridades.
“Personalmente, no creo que se trate de que esta práctica “encaje” o no con la sociedad japonesa… sólo que hay cosas que debieran de estar por encima de costumbres, tradición y cultura.”
Cierto, pero el problema es que en este sentido nadie está en posesión de la verdad absoluta. Para nosotros, en general, el top-less es algo totalmente natural mientras que en muchas sociedades es signo de depravación. Evidentemente el tema de las idol es mucho peor porque implica a menores, pero creo que hay que analizarlo desde múltiples perspectivas antes de dar un veredicto…
La ética, el sentido común y la moral están pasados de moda… Debo recordaros que sin ir más lejos de nuestras fronteras es legal tener relaciones con una niña de trece años y que en webs nacionales abundan fotografías más que sonrojantes de menores (aunque sea totalmente ilegal, al estar registrada la web en otro país no se mueve un dedo) por no hablar de los anuncios en los que se ofrecen “supuestas” jovencitas de 18 años para ejercer la prostitución.
El mundo está pervertido, no es nada nuevo, ya no tiene que ver con los usos y costumbres de cada país (en África está extendido el mito que para curarse del sida lo mejor es tener relaciones con una virgen) es que realmente está enfermo y depravado solo hay que leer la crónica de sucesos de los periódicos de cualquier país para sentirse profundamente abochornado y asqueado del género humano en general.
El fenómeno Idol en Japón es solo una muestra oriental de lo mal que van las cosas en el mundo.
Desconozco si las intenciones son claramente sórdidas al mostrar jovencitas en actitudes sexuales, yo lo veo como una simple maniobra de marketing en la cual atraen eficazmente al publico masculino para vender su producto, en este caso una revista practica actualmente todavía en uso y que aquí en los setenta se practicó mucho en la llamada época del destape.