Susonotabi. Recorriendo Japón en bicicleta

Susonotabi---cabecera

“Hay gente para todo”, esto es algo que siempre me ha dicho mi madre y la verdad es que tiene toda la razón. Cuando planeamos nuestro viaje a Japón, lo hicimos con la idea tener todas las comodidades: transporte público, hoteles cercanos a estaciones de tren, rutas preparadas, etc. Todo lo contrario al viaje de Suso que, ni corto ni perezoso, cogió su bicicleta, un poco de ropa, un avión y empezó a recorrer el país sin un rumbo fijo. Así, tal y como suena, “con dos cojones” como se suele decir.

Podéis seguir sus andadas en su blog, donde nos cuenta con todo lujo de detalles todo lo que le aconteció en los más de 4000 kilómetros que recorrió con su inseparable Emebeka-dono. Por otro lado, aquellos que queráis conocerle en persona tenéis la oportunidad de hacerlo en el Japan Weekend de Madrid, donde Susonotabi tendrá un stand aparte de dar una charla el domingo.

Además, presentará un libro que acaba de terminar donde cuenta todas sus experiencias. Creo que va a llevar unas cuantas copias impresas así que más os vale daros prisa para haceros con una.

Como no podía ser menos, nos hemos puesto en contacto con él para que nos cuente mediante una pequeña entrevista cómo fue su odisea cicloturista por Japón.

Cuando la gente planea un viaje a Japón piensa en perderse por las calles de Tokyo, visitar los templos de Kyoto, ver los ciervos de Nara… Sin embargo tú has estado más de dos meses recorriendo el país en bici. ¿Cómo surge esta idea?

Unido a mi curiosidad por Japón, hace años que empecé a estudiar japonés, casi como pasatiempo. Pasó el tiempo y no sólo ya empezaba a chapurrear si no que no podía evitar querer verlo todo con mis propios ojos. También había que estirar al máximo el tiempo y el dinero, por eso escogí la bici como medio de transporte. Para ir de un sitio a otro con mucha libertad y autonomía, sin preocuparme por autobuses ni trenes.

Los haikus son un motivo más para aprender el idioma. Pequeños poemas de 17 sílabas cuya verdadera belleza sólo puede apreciarse leyéndolos en japonés

Los haikus son un motivo más para aprender el idioma. Pequeños poemas de 17 sílabas cuya verdadera belleza sólo puede apreciarse leyéndolos en japonés

Te ha pasado de todo: nevadas, caídas, acampadas en medio de un bosque de bambú, averías en Emebeka-dono… ¿Qué tipo de entrenamiento hace falta para sobrevivir a una aventura como ésta?

Si puedes recorrer 50Km en un día puedes hacer lo mismo que yo hago. Viajar en bici es todo lo duro que tú lo hagas y casi cualquier persona puede recorrer 50Km en un día sin casi entrenamiento. El aburrimiento es más peligroso que el cansancio, de hecho casi todas las historias graciosas que me pasaron estaban bastante alejadas de la bici.

Mención aparte lo de dormir al raso, como para mi es algo relativamente normal no le doy importancia pero a la mayoría de la gente el miedo no les permitiría descansar. El miedo es libre, pero en Japón no comen a la gente y respetando unas normas básicas de sentido común el alojamiento te puede costar 0 yenes.

Japón es un lugar ideal para un viaje de este tipo, no solo por la cultura de la bicicleta si no por los pequeños detalles que facilitan mucho el viaje. Hay un conbini casi cada 5Km, puedes encontrarte máquinas de refrescos en los lugares menos esperados y la comida de los restaurantes de carretera, es abundante y barata.

Todo sacrificio es poco para poder ver un sitio como éste: el lago Biwa en las inmediaciones de Kyoto

Todo sacrificio es poco para poder ver un sitio como éste: el lago Biwa en las inmediaciones de Kyoto

Aparte de comer fugu en Shimonoseki ¿ha habido algún momento realmente peligroso?

Lo más peligroso fue la fortaleza del yen esos meses. Si el viaje lo hubiese hecho durante el verano habría sudado mucho más, pero también me habría ahorrado mucho dinero.

Siempre hay riesgo en la carretera, pero en general el tráfico no va demasiado rápido por culpa de la cantidad de semáforos y cruces que hacen parar constantemente a los coches.

Dos veces estuve cerca de un accidente. En Kyoto casi hago un vuelo de reconocimiento sobre el capó de un coche (culpa mía por ir demasiado rápido) y en Osaka un peatón casi me atropella haciendo que todo el mundo echase las manos a la cabeza menos el despistado viandante que terminó de cruzar la calle mientras mis frenos echaban humo.

De todos modos viajando a menos de 20Km/h es difícil ponerse en peligro y como le tengo aprecio a la vida procuro evitar las situaciones potencialmente peligrosas.

Hasta los mejores vehículos fallan de vez en cuando

Hasta los mejores vehículos fallan de vez en cuando

Susonotabi-acampando

Hogar dulce hogar...

En tu viaje has conocido a mucha gente. A grandes rasgos ¿cómo son los japoneses?

Para mí lo mejor de Japón fueron los japoneses, aunque también hay que reconocer que no es lo mismo ir de paseo de un sitio a otro que vivir en Japón. Creo que como en España, la gente de pueblo es quizá más curiosa y la gente mayor, por eso de estar ociosos son habladores y simpáticos. Tampoco me puedo quejar de la hospitalidad, me invitaron a casas particulares en repetidas ocasiones. Pero supongo que el hecho de hablar más o menos el idioma me convertía en una pequeña celebridad allá donde fuese.

El nacimiento de una estrella

El nacimiento de una estrella

Si tuvieras que elegir tres sitios de todos los que has visitado ¿con cuáles te quedarías?

A parte de lo archiconocido, como el templo dorado o el castillo de Himeji, me quedaría con algunos paisajes. La caldera del volcán Aso en Kyûshu, los bosques entre Kôchi y Tokushima en Shikoku y todos los pueblos que hay en la bajada del puerto de Hakone en dirección a Yokohama.

Yo me quedé sólo con el filtro que le da el otoño y el invierno al mundo, pero me hubiera gustado poder contemplar los arrozales en verano, o los cerezos en flor. Espero poder hacerlo en otra ocasión.

Suspensión (Kobe tarumi)

Vista del puente sobre el mar interior desde Kobe Tarumi

Dos meses dan para muchas anécdotas ¿recuerdas alguna en especial?

Hay pocas que no haya contado en el blog, y creo que esta es una de ellas. Llegando a Shimonoseki, estaba parado en uno de los miles de semáforos que exploraban mi paciencia diariamente. Era la típica hora del día en que una procesión de colegiales de todas las edades inunda las calles de niños uniformados. Un grupo en concreto llamó mi atención. Un par de niños a un lado de la carretera y cuatro o cinco niñas al otro lado.

-¡Dilo!- gritaba uno de los niños.

-¡No!, ¡que lo entiende!- le responde una de las niñas.

-¡Que no, que no se entera!-

A medida que se acercan se hace más evidente lo que estaba pasando. Mientras, yo me hago el loco a ver si me entero de que va la fiesta.

De repente se puso el semáforo en verde, y ya no podía disimular más.

-¡Dilo!- grito yo también. -¡Que no lo entiendo!-

Me pongo en marcha, les digo adiós con la mano. Las niñas salen corriendo avergonzadas mientras los chavales se parten el culo y yo me pierdo entre los coches.

Imagen de previsualización de YouTube

Y para terminar, obviando los 10 kilos que perdiste ¿qué diferencias hay entre el suso que salió de Oviedo el 8 de Noviembre y el que regresó a España el 30 de Enero?

Nació una nueva filosofía (creo que lo voy a llamar “lenturismo”) para dar más importancia al cómo que al dónde y dejar a un lado la guía de “lonely planet” porque me parece que todo el mundo vista el mismo sitio hace las mismas fotos y los mismos comentarios. Nos convertimos en productos manufacturados con demasiada facilidad, sólo porque parece más cómodo que otros piensen por nosotros. Ahora odio profundamente eso de ir a un sito para ver esto o lo otro porque sí. Para hacer cosas sin ningún sentido no hace falta que nadie me ayude ya tengo bastante experiencia.

Susu y su inseparable compañera: emebeka-dono

Suso y su inseparable compañera: Emebeka-dono

La verdad es que, tras leer sus historias, dan ganas de hacer lo mismo. Suso ha tenido la oportunidad de ver Japón desde un prisma muy distinto al de cualquier turista “tradicional”. Ha estado en muchos pueblos, ha conocido a mucha gente, en resumen, más que visitar Japón, lo ha vivido. De hecho la experiencia le ha gustado tanto que ya está planeando su regreso. Quizás debería empezar a entrenarme…



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Hay 1 Comentario en Susonotabi. Recorriendo Japón en bicicleta

Menuda aventura la de surcar un país tan extraño como maravilloso. De todas maneras hay que tenerr buena forma física y muchas ganas para llevarlo acabo.


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